Hoy se rompió una madre.

Puso el cartel de "silencio"

y descendió a los infiernos,

pero no culpó a Dios

ni al Diablo.

No dejó de bendecir al pájaro.

Sabe cómo funciona el eje

de la Tierra

y que otras se rompieron

cuando ella sostenía

su futuro.

 

Soy un grito de angustia

que no me corresponde;

un puño en alto, ardiente,

contra dios y el diablo;

un rugido del vientre

y un pozo de locura.

Por si algún día me rompo

y he de seguir

viviendo.

Hoy se rompió una madre

Beatriz Sanjuán

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